Dios MadreVerdad

¿Quién es Dios Madre que nos da el agua de la vida en estos últimos días?

El Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven.
Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
En la última parte de la Biblia está profetizado que la Esposa nos daría el agua de la vida
junto con el Espíritu.
Entonces, ¿quién es la Esposa? La Esposa es la esposa de Dios Padre, Dios Madre, quien tiene la autoridad de dar el agua de la vida.


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Dios Padre y Dios Madre  son el Espíritu y la Esposa que nos dan el agua de la vida gratuitamente en estos últimos días.

Importancia del agua de la vida

Si no hay el agua de la vida dada por Dios, nuestras almas no pueden vivir

El agua es esencial para todas las criaturas vivientes. El 70 % del cuerpo humano es agua. Si nuestro cuerpo pierde el 1 o 2 % de agua, sufriremos de una sed extrema. Si perdemos el 12 % de agua, moriremos. Por lo tanto, no es exagerado decir que el agua es la vida misma. Lo mismo sucede con nuestras almas. No podemos mantener la vida de nuestra alma o la vida eterna sin el agua de la vida. Si no hay agua de la vida dada por Dios, nuestras almas se mueren de sed extrema.

Amós 8:11-13 “He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán. En aquel tiempo las doncellas hermosas y los jóvenes desmayarán de sed.”

El agua de la vida que necesitamos para nuestras almas es las palabras de Dios. El profeta Amós profetiza que la gente sufrirá de sed espiritual en esta época, porque aunque vagan en busca del agua de la vida, la verdad de Dios, no pueden encontrarla. Entonces, ¿dónde podemos conseguir el agua de la vida?

¿Quién puede darnos el agua de la vida en estos últimos días?

El apóstol Juan escribió acerca de quien puede darnos el agua de la vida en estos últimos días en el libro de Apocalipsis.

Apocalipsis 22:17 “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

Hace dos mil años, Jesús nos dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Para la salvación de nuestras almas, sin falta necesitamos la palabra de Dios que es el agua de la vida. Esta es la razón por la que debemos conocer al Espíritu y la Esposa que nos dan el agua de la vida.

Dios Madre, Esposa
¿Quién es la Esposa que nos da el agua de la vida junto con el Espíritu Santo, Cristo en su segunda venida en esta última época?

El apóstol Juan recibió una revelación cuando estaba en la isla llamada Patmos, situada cerca de la orilla del mar Mediterráneo. Entre muchas revelaciones de las cosas futuras mostradas por un ángel, vio la aparición del Espíritu y la Esposa, gritando: “Vengan a recibir el agua de la vida”. ¿Quiénes son el Espíritu y la Esposa? Según la trinidad, el Espíritu (Espíritu Santo) es Dios. Dado que solo Dios puede darnos el agua de la vida, no es de extrañar que el Espíritu deba venir a esta tierra para darnos el agua de la vida en esta época.

Esta escrito: “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida […].” (Apocalipsis 21:6-7). Es decir, Jesús vendrá de nuevo como el Espíritu para darnos el agua de la vida. Pero cuando aparezca en los últimos días, aparecerá junto con su esposa para cumplir la profecía para quienes tengan sed espiritual.

¿Quién es “la Esposa” que nos da el agua de la vida junto con Dios, el Espíritu Santo?

Usted sabe que no podemos esperar recibir el agua de la vida sin conocer quién tiene la autoridad de darla. Por lo tanto, debemos abordar la cuestión de “la Esposa”. El apóstol Juan también escribió sobre esto en detalle.

Apocalipsis 21:9-10 “Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,”

Juan dijo que la Esposa es la gran ciudad santa de “Jerusalén”, que descendía del cielo. Esto no se refiere a las antiguas murallas de la ciudad que quedan en Israel. Entonces, ¿quién es Jerusalén, la Esposa que nos da el agua de la vida?

Gálatas 4:26 “Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.”

Sí, El Espíritu y la Esposa que nos dan el agua de la vida son Dios Padre y Dios Madre

No solo el Espíritu, sino también la Esposa, nos dan el agua de la vida, lo cual significa que debemos creer no solo en Dios Padre, sino también en Dios Madre para obtener el agua de la vida para mantener la vida de nuestras almas en esta época. Además, muchos profetas del Antiguo Testamento también profetizan que Jerusalén, la Madre celestial, nos da el agua de la vida.

Las profecias acerca del origen del agua de la vida

Dios Madre
Según la Biblia, el origen del auga de la vida, la “Jerusalén” indica a “Dios Madre”

Estaba profetizado en el libro de Zacarías que saldría el agua de la vida de Jerusalen, Dios Madre

Profeta Zacarias
Profeta Zacarías

“Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas[…]” (Zacarías 14:8) En realidad, es un gran problema si el agua sale de un edificio. Puede requerir reparaciones en cimentaciones. Sin embargo, el profeta Zacarías se complace de que salgan de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental. Esto no se trata del templo real, sino que es una profecía acerca del agua de la vida que comenzará a salir de la Madre Jerusalén celestial, continuamente en todas las estaciones. El profeta Ezequiel también profetizó que el agua de la vida, originada de Jerusalén, fluirá gradualmente no solo hacia el mar oriental y occidental, sino a todo el mundo.

El profeta Ezequiel también profetizó que el agua de la vida se origina en Jerusalén, Dios Madre

Profeta Ezequiel
Profeta Ezequiel

“he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa[…] Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río. […] Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina.” (Ezequiel 47:1-12)

Al principio, el agua de la vida era hasta los tobillos, luego hasta las rodillas y luego hasta los lomos, y cuanto más fluye al fin se convierte en un río que nadie puede pasar. Esta es una profecía de que el agua de la vida, las palabras de Dios, tendrá un inicio humilde, pero se cumplirá ya que finalmente se extiende a todo el mundo. Es muy importante el hecho de que el origen de la fuente del agua de la vida es la Madre Jerusalén celestial. A partir de Jerusalén, el agua de la vida fluirá hacia el mundo entero. Ni siquiera los teólogos famosos o los biblistas pueden cumplir esta profecía. Es solo posible a través de la Madre celestial.

El agua de la vida, que sale de la Madre Jerusalén celestial, se convierte en un río, y el árbol de la vida crece junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, teniendo nuevos frutos cada mes. La profecía del profeta Ezequiel: “Su fruto será para comer, y su hoja para medicina”, trasciende las edades y continúa en el libro de Apocalipsis.

En el libro de Apocalipsis también está escrita la misma profecía

Apóstol Juan-1
Apóstol Juan

Apocalipsis 22:1-5  “Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.” 

El lugar de donde sale el agua de la vida es el trono de Dios y del Cordero. Muchos profetas profetizaron que el agua de la vida saldría de Jerusalén, pero el apóstol Juan escribió que saldría “del trono de Dios y del Cordero”. Sin embargo, esta profecía no es diferente de las palabras de que el Espíritu y la Esposa nos darían el agua de la vida. Esto es fácil de entender si comprendemos a qué se refiere “el trono del Cordero”.

Jeremías 3:17  “En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, […]” 

El profeta Jeremías testifica que el trono de Dios, es decir, el trono del Cordero, es Jerusalén. En otras palabras, “el trono del Cordero” escrito por el apóstol Juan, indica a la “Madre celestial”.

El río del agua de la vida en la profecía de Ezequiel, en cuyas dos orillas está el árbol de la vida que produce cada mes su fruto, es el mismo de la revelación del río de agua de vida que sale del trono de Dios y del Cordero escrito por el apóstol Juan. Es decir, todo el contexto de la Biblia dice claramente que podemos recibir el agua de la vida esencial para mantener la vida de nuestras almas, solo a través de Dios Padre y Dios Madre.

Dios Madre, la Esposa, está llamándonos para darnos el agua de la vida junto con el Espíritu

El apóstol Juan también vio solo a los que recibieron el agua de la vida a través de la Madre Jerusalén celestial, reinar para siempre en el reino de los cielos. Nadie puede recibir la vida eterna, la salvación, ni entrar en el reino de los cielos, ni recibir la gloria y las bendiciones celestiales, sin recibir el agua de la vida. En esta época en la que las personas están sufriendo de sed intensa a causa de un hambre de oír las palabras de Dios, la Madre celestial dice:

“Ven. Y el que tiene sed, reciba el agua de la vida.”

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