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El pensamiento de los apóstoles acerca del alma


Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar;
temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.


acerca de alma
La muerte no significa la extinción del espíritu y del cuerpo al mismo tiempo, sino la separación del espíritu del cuerpo.

Enseñanza de Cristo sobre el alma

El conocimiento sobre el alma enseñado por Cristo, el dueño de nuestras almas, hace que toda la humanidad comprenda quiénes somos realmente, y nos guía correctamente hacia donde debemos establecer la meta de nuestra vida.

Mateo 10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 

Las palabras de Jesús nos enseñan que Dios es el único a quien debemos temer, y reflejan el proceso de la creación de que el hombre es una combinación de cuerpo (el polvo) y alma (el espíritu) (Génesis 2:7). Jesús hizo una distinción entre la muerte del cuerpo y la muerte del espíritu. En otras palabras, no solo existe la carne, sino también el espíritu dentro de nosotros.

esencia de vida
La razón por la que debemos preparar la vida del espíritu es porque la esencia de vida es el alma.

Idea de los apóstoles sobre el alma

Entonces, ¿qué idea tenían los apóstoles sobre el alma? Si examinamos sus ideas sobre el alma, podemos ver claramente que Jesús les había enseñado sobre la existencia del alma del hombre. Primero, examinemos el pensamiento de Pablo.

Pensamiento del apóstol Pablo

Pablo describe el cuerpo como la casa del alma. Nuestro cuerpo no es más que un tabernáculo, una morada terrestre.

2 Corintios 5:1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere [si el cuerpo muere], tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.

Por ahora, nuestras almas viven en una morada terrestre temporal, nuestros cuerpos, pero cuando recibamos la salvación y vayamos al cielo, viviremos por siempre en la casa eterna hecha por Dios, es decir, el alma se vestirá de la gloriosa resurrección.

 tabernáculo de alma
El cuerpo es como la casa del alma y un tabernáculo, una morada terrestre.

Ya que el apóstol Pablo entendía bien sobre esto, deseaba partir del cuerpo y estar con Jesús más que vivir en esta tierra.

2 Corintios 5:6-9 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.

En la epístola a los santos de la iglesia de Corinto, Pablo escribió que ya que Jesús mora en el mundo espiritual y nosotros vivimos en el mundo físico, estamos separados de Él mientras estamos vestidos de nuestra carne, y era su deseo, al igual que el de los santos, partir del cuerpo y estar con Jesús. ¿Qué es lo que se queda en la carne, y cuál es el ser que se separa del cuerpo? El ser que quería salir del cuerpo era el alma de Pablo. Es decir, la esencia de su vida no era su cuerpo, sino el alma que estaba dentro de su cuerpo. Habiendo comprendido absolutamente la existencia del alma, él no vivió para su cuerpo, del cual partiría y que era temporal, sino para su alma que viviría para siempre.

El ser que se queda y parte del cuerpo es el alma

En la epístola a los santos de la iglesia de Filipos, él escribió lo siguiente: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. […] Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.” (Filipenses 1:21-24)

Las palabras “quedar en la carne” y ”porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir”, significan partir del cuerpo. Entonces, ¿qué es lo que se queda y permanece en su cuerpo? El alma de Pablo. Veamos otro de los escritos de Pablo. “Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),” (2 Corintios 12:1-3)

Pablo menciona que había recibido una visión de Dios catorce años antes, y enfatiza incluso dos veces que no sabía si estaba en el cuerpo o fuera del cuerpo, sino que solo Dios lo sabía. ¿Cuál era el pensamiento de Pablo? Si hubiera pensado que el alma no existía, no habría dicho: “Si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé“. Esto significa que cuando Pablo recibió la visión, no sabía si su alma había salido de su cuerpo y había ido al paraíso, o si había ido allá en cuerpo. De acuerdo con las enseñanzas de Jesús, Pablo nos dio testimonio a través de muchos versículos que el cuerpo y el alma existen.

Pensamiento del apóstol Pedro

El apóstol Pedro siempre recordaba las palabras que Jesús le había dicho justo antes de ascender.

Juan 21:18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.

patria del nuestra alma
¿De dónde ha venido el alma del hombre y a dónde volverá?

Justo antes de que la vida del evangelio de Pedro llegara a su fin, recordando lo que Jesús le había dicho y preocupándose por los santos que quedaban, él dijo: “Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación; sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado.” (2 Pedro 1:13-14 )

Al igual que Pablo, Pedro describió su muerte como “abandonar el cuerpo”, es decir, salir de su cuerpo. Si esto no significa que el espíritu de Pedro sale de su cuerpo, ¿qué significa?

Pedro también testificó que el espíritu de los que habían muerto hacía miles de años en la época de Noé, aún estaban vivos encarcelados.  Está escrito: “en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.” (1 Pedro 3:19-20)

Testimonio del apóstol Juan

El apóstol Juan también vio una revelación en la cual las almas que habían muerto en la tierra como mártires, estaban en el cielo.

Apocalipsis 6:9-10 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?

Nuestra esencia principal no es nuestro cuerpo físico, sino el espíritu

esencia de la vida, alma
¿Cuál es la esencia de la vida?

Es el alma la que existe después de la muerte del cuerpo. De vez en cuando, la gente se pregunta: “¿Quién soy?, o: “¿Qué soy yo?” Nuestra esencia principal no es nuestro cuerpo físico, sino el espíritu atrapado dentro del cuerpo. Estos eran los pensamientos de los apóstoles que recibieron las enseñanzas de Jesús.

Las expresiones de los apóstoles sugieren ampliamente que “yo” o, hablando estrictamente, “el alma”, vive en una tienda, esto es, el cuerpo. Cuando vamos de campamento, solo pasamos unos días en una tienda. De la misma manera, nuestra vida en el cuerpo, descrito en sentido figurado como una tienda, es temporal. Aunque vivimos en esta tienda por causa de nuestros pecados, las moradas eternas que Dios nos ha preparado están esperándonos. Así que está claro en qué debemos concentrarnos más durante nuestra vida.

2 Corintios 4:18  “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

Salomón, el rey de la sabiduría, dijo: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”. Mientras vivamos en esta tierra, debemos preparar la vida eterna para nuestra alma. Esta es la razón por la que los apóstoles podían vivir no para su cuerpo sino para su espíritu durante su vida.

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